El Deseo Según la Biblia: Cómo Dios Redime y Ordena el Corazón Humano
El deseo gobierna más decisiones de las que estamos dispuestos a
admitir. Antes de pensar, ya estamos deseando; antes de obedecer, ya estamos
actuando. La Biblia NO presenta el deseo como el enemigo del alma, sino como una fuerza profunda que revela hacia dónde se inclina el
corazón humano.
¿Qué dice la Biblia sobre el deseo humano?
La Biblia enseña que el deseo humano fue creado por Dios como
algo bueno, pero que fue distorsionado por el pecado y necesita ser redimido. El deseo no es el enemigo del alma, sino una fuerza interior
que revela hacia dónde se inclina el corazón.
Cuando el deseo se orienta lejos de Dios, produce esclavitud; cuando es restaurado por Cristo, conduce a una vida plena y ordenada según el propósito divino.
Introducción: El Deseo Humano a la Luz de la Escritura
Muchas personas, cristianas o no cristianas, luchan diariamente con
los anhelos y deseos del corazón. Algunos deseos tienen un origen bueno,
pero otros son egoístas, malintencionados y pueden incluso dar lugar al odio
y la venganza.
La Biblia reconoce esta realidad cuando afirma que “del corazón salen los
malos pensamientos” (Mateo 15:19, RVR60).
Por lo tanto, el deseo es una de las realidades más profundas del ser
humano. Todo lo que buscamos, evitamos o amamos está impulsado por aquello que
deseamos. La Escritura enseña que el deseo no es inherentemente malo;
por el contrario, fue creado por Dios como parte esencial de nuestra
humanidad, pues “vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno
en gran manera” (Génesis 1:31, RVR60). El verdadero problema surge cuando
el pecado desordena el deseo y lo aparta de su propósito original.
